No te vamos a enseñar a manejar un programa nuevo, ni a hacer anuncios, ni a montar nada. Lo montamos, lo mantenemos, y a ti te llega la cita a la agenda.
A 21 de noviembre de 2025 hay 50.241 agentes exclusivos inscritos en el registro de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, casi 3.600 menos que el año anterior. Las corredurías, en cambio, aguantan: 3.719 corredores y corredurías inscritos. Menos agentes y las mismas carteras: el que sobrevive es el que trabaja bien lo que ya tiene.
Elige por dónde empezar. Cinco formas, con precio cerrado y sin permanencia. La póliza la firmas tú, con tu código y tus compañías. Nosotros no hablamos con tus clientes sin tu visto bueno, ni cobramos de ninguna compañía.
Cuando alguien te busca en Google, ve lo que hay. Y lo que hay, casi siempre, es poco.
Tus clientes te conocen. El problema son los que no: el vecino que necesita un seguro, el hijo de un cliente tuyo, la persona que pregunta en un grupo de WhatsApp «¿alguien conoce a un corredor de fiar?». Todos hacen lo mismo antes de llamarte: te buscan.
Nosotros nos ocupamos de que, cuando te busquen, haya algo que ver.
Por qué esto primero. Es lo único que puedes empezar sin darnos un solo dato de tus clientes. Y funciona solo: tú sigues a lo tuyo.
Lleva 22 años. Todos le conocen, pero no tiene ficha en Google y su última publicación es de 2023. Lo que más le molesta es que la gente joven contrate por internet en vez de pasarse por su oficina.
A la semana aparece en Google con su horario, su foto y su zona. El día 8 publica lo primero en dos años: qué cubre el seguro de hogar cuando se inunda el piso de abajo. Tres clientes se lo comentan esa misma semana en la calle.
A los tres meses tiene once reseñas nuevas y dos personas le han escrito por WhatsApp desde la ficha, sin conocerle de nada.
Por eso lo hacemos nosotros. Tú dedicas media hora el primer día a contarnos cómo quieres que te vean, y treinta segundos al mes a grabar un vídeo con el móvil. Nada más. Las publicaciones ni las escribes ni las programas.
Puede que no. Pero sus hijos sí, y son los que les dicen a quién llamar. Y la ficha de Google no es una red social: es lo que sale cuando alguien teclea tu nombre o «corredor de seguros» y tu pueblo. Eso lo ve todo el mundo, tenga la edad que tenga.
No se publica nada sin que lo apruebes. El primer mes lo revisas entero y nos dices qué palabras no usas nunca y de qué no quieres hablar jamás. A partir de ahí ya conocemos tu tono.
Tu programa de gestión guarda pólizas. Nosotros ordenamos clientes.
Sabes cuántas pólizas tienes. Lo que casi nadie sabe es cuántos clientes, cuántos tienen una sola cosa contigo, y cuántos renuevan el mes que viene. Esa información está en tu programa, pero repartida en cientos de líneas que nadie mira.
Te la ponemos delante, en un sitio que es tuyo.
Si tienes más de 800 clientes, este no es el tuyo. Con esa cartera, lo que necesitas es el siguiente.
Creía tener «unos 900 clientes». Al ordenar la cartera salieron 610 reales: el resto eran pólizas repetidas de las mismas personas y 43 que se habían dado de baja en 2022 y seguían en su programa.
Lo que más le sorprendió fue ver que 186 de sus clientes no tenían móvil en la ficha, solo fijo. Llevaba años sin poder escribirles y no lo sabía.
Al mes siguiente, con los móviles completados, el informe le avisaba de 34 renovaciones que le venían en el trimestre.
Y no lo tocamos. Tu programa guarda pólizas, recibos y siniestros, y eso lo hace bien. Esto es otra cosa: ordena clientes. Cuántos son de verdad, quién renueva, a quién le falta algo. Conviven sin problema.
Ese CRM es de ellos. Guarda lo que a ellos les interesa y desaparece el día que cambies de entidad. El tuyo te lo llevas en un fichero estándar cuando quieras, sin pedir permiso a nadie.
Dinos de memoria cuántos de tus clientes tienen una sola póliza y cuántos renuevan el mes que viene. Si lo sabes, no necesitas esto. Casi nadie lo sabe, y no por dejadez: está repartido en cientos de líneas que nadie mira.
El dinero ya está en tu cartera. Solo falta cobrarlo.
Seis de cada diez clientes tuyos tienen una sola póliza contigo. No porque no necesiten más: porque entre renovación y renovación no les llama nadie. Y cuando les llaman, es del banco.
Llamarles uno a uno son cuatro horas a la semana que no tienes. Esas cuatro horas las ponemos nosotros.
Lo que no te vamos a decir: cuántas pólizas vas a vender. Eso depende de ti y de tu cartera. Lo que sí sabrás cada lunes es a cuánta gente se escribió, cuántos contestaron y cuántas citas entraron. Sin maquillar.
Sabía que tenía dinero dormido. Llevaba dos años diciéndose «en enero me pongo».
El día 6 leyó los mensajes y cambió dos palabras: donde ponía «te escribo para comentarte» puso «te escribo porque he visto». Marcó como reservados a 19 clientes — los grandes y su cuñado.
La primera semana se escribió a 22 clientes con renovación cercana. Contestaron siete. Tres pidieron cita y uno preguntó un precio: le saltó el aviso al móvil y contestó él en diez minutos.
El primer mes cerró con 88 personas contactadas, 31 respuestas y 5 citas en su agenda. Ninguna llamada fría.
Caso ilustrativo. Los resultados dependen de tu cartera y de tu zona.
Escribimos en tu nombre y desde tu número, con mensajes que tú apruebas antes. Nunca asesoramos: se recoge la necesidad y se te da cita. Si alguien pregunta un precio o una cobertura, te salta un aviso al móvil y contestas tú, que eres el que puede.
Puedes, y algunos lo hacen. Son unas cuatro horas a la semana decidiendo a quién escribir, redactando uno a uno y siguiendo quién contestó. Si tienes esas cuatro horas, no nos necesitas. Si no las tienes, es exactamente lo que ponemos nosotros.
Un mensaje al mes como mucho, con un motivo concreto y su nombre. Y quien dice que no, sale de todas las listas al momento y no vuelve a recibir nada. Lo que molesta es el mensaje masivo sin motivo, y eso no lo hacemos: si no hay una razón para escribirle a alguien, no se le escribe.
No lo sabemos, y desconfía de quien te lo diga. Depende de tu cartera, tu zona y cómo lleves la cita. Lo que sí sabrás cada lunes es a cuánta gente se escribió, cuántos contestaron y cuántas citas entraron. Con eso lo juzgas tú.
Te vas con tu cartera ordenada, tus datos exportados y tu número. Sin permanencia y sin penalización. Preferimos que te quedes porque funciona, no porque hayas firmado algo.
Clientes nuevos en tu zona. Pero después de exprimir los que ya tienes, no antes.
Una cita con un cliente tuyo cuesta una décima parte que una cita con un desconocido. Por eso este no te lo vendemos el primer día: si tu cartera está sin trabajar, gastar en anuncios es tirar el dinero, y preferimos decírtelo.
Cuando lo de dentro ya rueda, entonces sí.
La cuenta de anuncios es tuya, a tu nombre, y pagas con tu tarjeta con un tope de 300 € al mes. Nosotros la manejamos. Así el histórico y el aprendizaje son tuyos: el día que lo dejes, te lo llevas. Si quieres invertir más un mes, lo decides tú.
Tres meses de compromiso, y no es por atarte: antes de tres meses no hay datos suficientes para saber qué funciona y qué no. Cobrarte por menos tiempo sería venderte humo.
El año pasado se gastó 1.200 € comprando contactos y no cerró ninguna póliza. Llegó escaldado. Llevaba tres meses trabajando su cartera y le entraban cinco citas al mes de gente que ya le conocía.
Lo primero que preguntó fue quién controlaba la cuenta de anuncios. Se quedó tranquilo al ver que era suya, a su nombre y con su tarjeta.
El primer mes: 300 € de inversión, 41 personas escribieron, 18 pasaron el filtro y entraron 4 citas. Coste por cita: 75 €.
Él esperaba que fuera 30 €. Y esa es la conversación honesta que tuvimos: una cita con un desconocido cuesta lo que cuesta. Por eso las de tu propia cartera valen tanto, y por eso ese producto va antes que este.
Caso ilustrativo. El coste por cita varía mucho según zona, ramo y competencia.
Lo más probable es que no fueran malos. Un contacto se enfría en minutos: quien responde en cinco minutos cierra mucho más que quien llama al día siguiente, y tú seguramente llamabas cuando podías. Aquí no compras contactos: el asistente responde al instante y a ti te llega la cita ya con día y hora.
Porque una cita con un cliente tuyo cuesta una décima parte que una con un desconocido. Si tienes la mitad de la cartera sin tocar y te vendemos anuncios, gastas más para conseguir menos. Te lo diríamos igual aunque nos hicieras el pedido hoy.
Ninguna, y no es evasiva: depende de tu zona, tu ramo y la competencia que tengas al lado. Lo que sí te garantizamos es lo que hacemos: campaña activa, tres creatividades nuevas al mes, respuesta en menos de cinco minutos y el coste real por cita enseñado sin maquillar, aunque salga feo.
Porque antes de tres meses no hay datos suficientes para saber qué funciona. El primer mes se aprende, el segundo se ajusta y el tercero ya rinde. Cobrarte por menos tiempo sería venderte humo y quedar los dos mal.
Tú sabes lo que factura tu correduría. Lo que no sabes es a quién está llamando cada uno.
Con varios comerciales, el reparto se hace a mano, los clientes buenos se los queda el más rápido, y los que nadie llama no aparecen en ningún sitio. No es mala voluntad: es que no hay dónde mirarlo.
Te lo decimos claro: esto funciona si tus comerciales marcan el resultado de sus citas. Si no lo hacen, el panel miente y no sirve de nada. Por eso la formación no es un extra: es la pieza que lo sostiene, y la damos nosotros.
El gerente ya no vende: dirige. Su primera pregunta fue «¿a quién llamó ayer cada uno de mis seis?».
Al repartir la cartera apareció lo incómodo: 1.900 clientes no estaban asignados a nadie. Llevaban años en el programa sin dueño, y nadie lo sabía.
A las cuatro semanas, cuatro comerciales marcaban el resultado de sus citas y dos no. El panel lo enseñaba sin que el gerente tuviera que acusar a nadie: lo resolvió él en su reunión del lunes, con datos delante en vez de impresiones.
Es el riesgo real, y por eso la formación va incluida y la damos nosotros. Son 45 minutos y se explica una sola cosa: qué hacer cuando entra una cita y cómo marcar el resultado. Nada más. Si alguien deja de entrar dos semanas, te avisamos a ti — es tu equipo.
Te enseña qué clientes se están trabajando y cuáles no, no dónde está cada persona. La diferencia importa: no hay localización, ni horarios, ni tiempos de llamada. Lo que ves es cartera trabajada.
Y sigue donde está. Tu ERP guarda la producción; esto reparte el trabajo comercial y enseña el resultado. Son dos cosas distintas y no se pisan.
Cada comercial adicional son 79 € al mes, con su cuenta y su agenda. Se da de alta en el día.
Sin sorpresas y sin letra pequeña. En azul lo que se paga una sola vez al empezar. En verde, la cuota de cada mes. En ámbar, lo único que no nos pagas a nosotros: los anuncios, que van con tu tarjeta.
| Si eliges… | Al empezar | Cada mes | Permanencia |
|---|---|---|---|
| Tu marca | 450 € | 149 € | Ninguna |
| Tu cartera ordenada | 450 € | 159 € | Ninguna |
| Segunda Póliza | 450 € | 259 € | Ninguna |
| Agenda Llena | 450 € | 290 € + 300 € de anuncios | 3 meses |
| Tu equipo | 900 € | 690 € | Ninguna |
Los 150 € del diagnóstico se descuentan de lo que pagas al empezar, si contratas dentro de 30 días. Y si a los 30 días no está funcionando, te devolvemos la mitad. Precios sin IVA.
No hace falta contratarlo todo. Se empieza por uno y se añade cuando el anterior ya está dando resultado — nunca antes.
No hace falta contratarlo todo, ni a la vez. Cada etapa deja algo hecho que la siguiente necesita, y se avanza cuando la anterior funciona — no porque toque por calendario.
Apareces cuando alguien te busca, y con buena cara.
desde el mes 1Cartera limpia, sin duplicados y con los teléfonos al día.
mes 1 · 2Entran citas de gente que ya te conoce, y tu agenda se organiza sola.
mes 2 · 4Citas con gente que aún no te conoce, con el coste por cita medido.
mes 5 en adelante| Etapa | Qué te deja resuelto | Por qué antes que la siguiente |
|---|---|---|
| 1 · Te ven | Apareces cuando alguien te busca, y con buena cara | Es lo único que puedes empezar sin darnos un solo dato de tus clientes |
| 2 · Sabes qué tienes | Cartera limpia, sin duplicados y con los teléfonos al día | No se puede escribir a nadie con teléfonos malos. Hacerlo quema la lista y tu nombre |
| 3 · Cobras lo dormido | Citas con gente que ya te conoce, y la agenda organizada | Es la venta más barata que existe. Y deja tu agenda preparada para lo que viene |
| 4 · Entran nuevos | Citas con gente que aún no te conoce | Va la última porque es la más cara. Antes hay que exprimir lo que ya tienes |
Te lo vamos a decir aunque no te guste: si tu cartera está sin trabajar y nos pides anuncios, te vamos a recomendar empezar por otro sitio. Gastar en captar antes de ordenar lo de dentro es pagar más por conseguir menos.
| Si necesitas… | Escribes a | Te contestamos en |
|---|---|---|
| Algo no funciona: un mensaje no sale, una cita no aparece | Soporte técnico | Mismo día laborable |
| Cambiar un texto, parar una lista, añadir clientes reservados | Soporte técnico | 48 horas |
| Añadir un producto, cambiar de paquete, dudas de factura | Atención comercial | Mismo día laborable |
| Un cliente tuyo se ha quejado de un mensaje | Soporte técnico · urgente | Menos de 2 horas laborables |
| Quieres irte | Atención comercial | Te exportamos todo en 5 días |
Cada petición lleva su número. Nada se queda en un WhatsApp perdido: se abre ticket, se te dice quién lo lleva y cuándo estará. Y si se pasa el plazo, te avisamos nosotros antes de que preguntes.
| Qué | En qué consiste | Precio |
|---|---|---|
| Simulador | Mueves cuatro deslizadores y ves el dinero dormido en una cartera como la tuya. En tu navegador, sin darnos nada | 0 € |
| Test de 2 minutos | Catorce preguntas y te decimos qué te encaja, en qué orden y por qué. No pedimos datos de tus clientes | 0 € |
| Diagnóstico de cartera | Tu cartera de verdad, cliente a cliente, con la lista de a quién llamar primero. Informe y llamada de 45 minutos | 150 € |
Los 150 € se descuentan de la puesta en marcha si contratas en 30 días.
Los casos que aparecen en esta página son ilustrativos, con datos ficticios, y no representan resultados garantizados ni previsiones de venta. Los resultados dependen de la cartera, la zona y el trabajo comercial de cada mediador.
Tres minutos de test y te decimos qué te encaja y en qué orden. Sin pedirte un solo dato de tus clientes.